Mejorar el Sonido de los Vídeos Grabados con un Móvil Android o iPhone

Los móviles han reemplazado a las cámaras de vídeo para realizar grabaciones domésticas, pero también son muchas personas las que los usan para usos semi-profesionales (e.g. bloggers) o incluso profesionales (e.g. algunos reporteros). Los fabricantes no paran de mejorar las prestaciones de las cámaras que incorporan, al ser éste un aspecto que mira mucho el consumidor medio. No obstante, el audio de estos dispositivos no ha mejorado al mismo ritmo, suponiendo éste un problema para el usuario semi-profesional o profesional. La manera lógica de solucionarlo es adquirir un micrófono externo de gama alta, algo que uno supone que debería ser fácil hoy en día. Pero la realidad es otra, y la mayoría de micrófonos externos que podemos encontrar resultarán incompatibles o no mejorarán apenas el sonido de nuestros vídeos. Es lo que yo llamo el “microphone hell”. En este post intentaré explicar porqué, y también mencionaré la única solución realmente buena que he encontrado, el micrófono Shure MV88+ Video Kit (unos 200 euros). Quiero aclarar, aunque creo que es obvio, que yo no soy un blogger profesional y no recibo nada a cambio de recomendar ese dispositivo.

Voy a empezar por explicar los problemas que uno se encuentra al adquirir un micrófono externo para el móvil.

Problema 1: Evitar micrófonos externos de gama baja

Si buscamos un micrófono externo es porqué ya tenemos una buena calidad de imagen, i.e. un móvil de gama alta. El micrófono interno de un móvil de gama alta no es una maravilla pero sí tiene una mínima calidad. No vamos a mejorar el sonido de nuestras grabaciones con un micrófono externo de gama baja (<50 euros).

Problema 2: Evitar el conector TRRS

Muchos de los micrófonos que podemos encontrar utilizan el conector TRRS del móvil (en el que solemos conectar los auriculares). Hay que descartar esa opción, por muchos motivos:

  • Los móviles más nuevos no tienen un conector TRRS, y simplemente montan un conector tipo USB (e.g. USB-C) o Lighting.
  • El sonido del micrófono únicamente utiliza un pin del conector TRRS por lo que únicamente puede ser mono.
  • Los mejores micrófonos (e.g. de condensador) necesitan alimentación eléctrica y eso no se puede conseguir vía TRRS. O es un mal micrófono o vamos a tener que conectar otro cable al USB del móvil.
  • El conector TRRS de los Android (estándar OMTP) tiene diferencias con el de los iPhone (CTIA) por lo que según que micrófono podría solo funcionar en uno de esos dispositivos (normalmente en el iPhone).

Eso sí, una ventaja que tiene el conector TRRS es que no necesitaremos una app especial para que el móvil reconozca la fuente de sonido externa. En cambio, si conectamos un micrófono al puerto USB lo más probable es que necesitemos instalar alguna cosa o utilizar una app específica para grabar vídeo. Eso va a ser inevitable pero si compramos el micrófono adecuado no será un problema.

Problema 3: Cuidado si tenemos un móvil Android

La mayoría de micrófonos externos de gama alta se comercializan pensando en dispositivos iPhone. Si tenemos un móvil Android tenemos que asegurarnos de que el micrófono será compatible. Una comprobación que podemos hacer es mirar en Google Play si hay una versión Android de la app que vamos a necesitar para usar el micrófono (hemos decidido usar un micrófono USB y lo más probable es que necesitemos una app del fabricante).

Problema 4: Evitar micrófonos con un patrón polar inapropiado

Dependiendo del tipo de grabaciones que hagamos haber encontrado un micrófono de calidad (caro) compatible no garantiza que vayamos a notar una mejora en el sonido. Una característica importante de un micrófono es su patrón polar, que de manera informal vendría a ser la dirección o direcciones de las que capta el sonido. La mayoría de micrófonos externos están pensados para grabar voz, y tienen un patrón polar de tipo cardioide (direccional). Si lo que queremos es grabar música, o sonidos ambiente (e.g. para blogs de cocina), un micrófono de este tipo no nos va a servir para nada, aunque nos hayamos gastado 200 euros. Una de las características que me lleva a recomendar el Shure MV88+ Video Kit es que permite seleccionar el patrón polar.

Problema 5: Evitar micrófonos con mala ergonomía

Otra cosa a tener en cuenta es la calidad y practicidad de los accesorios que han de permitir acoplar el micrófono al móvil. Conectar un micrófono externo al móvil de manera que siga resultando cómodo grabar no es sencillo. La mayoría de micrófonos baratos no cumplen ese requisito (e.g. el micrófono baila).

Shure MV88+

Bueno, pues ya he descrito el “microphone hell”. Pero no hay que desanimarse, existen micrófonos que dan respuesta a todos esos problemas, aunque no van a ser baratos. Yo he encontrado uno, y mi experiencia ha sido tan buena que me ha llevado a escribir este post. Como ya he dicho se trata del Shure MV88+ Video Kit cuyas ventajas serían:

  • Conector USB-C y iPhone
  • Es compatible con iPhone y dispositivos Android de gama alta (lista aquí).
  • La aplicación SHUREPLUS™ MOTIV (Andoid y iOS) que tendremos que usar para grabar vídeo es de mucha calidad, y permite configurar el micrófono de manera muy completa.
  • Permite seleccionar el patrón polar.
  • Ergonomía: tiene tres posiciones posibles: sobre el mismo móvil (no baila ya que va sobre una pinza que coge el móvil), sobre un pequeño trípode o sobre el móvil montado encima del trípode.
  • Shure es “la marca” de micrófonos por excelencia, con el que han grabado, e.g., Frank Sinatra o Ella Fitgerald.

Tendinitis

Aquí describo mi experiencia con la “tendinitis”, concretamente con una tendinopatía en el supraespinoso (en el hombro), una de las más frecuentes. Yo no soy experto en este tema, únicamente describo mi experiencia y mis conclusiones por si pudiera ayudar a alguien. Intentaré evitar repetir aquí la información que se puede encontrar en miles de fuentes online (definiciones, etc.).

Empiezo por hablar de una serie de conclusiones a las que llegué después de procesar diferentes fuentes de información (mi médico, mi osteópata, Internet, etc.) y que me ayudaron a enfocar el asunto.

Una tendinitis es una lesión complicada, fastidiosa y muy traidora, es difícil tratarla y fácil (y peligroso) subestimarla. La tendinitis suele aparecer por primera vez en la adultez (a los 44 años en mi caso), puesto que la edad es un factor de riesgo. A esa edad uno está habituado a otro tipo de lesiones (e.g. traumatismos, contracturas, torceduras, etc.) en músculos y ligamentos. Pero la tendinitis es una lesión muy diferente y tratarla como una lesión más suele ser el primer error que se comete.

DIAGNÓSTICO

Si de algo me sirvió ir al médico fue para el diagnóstico. Aunque ninguno de los médicos que visité me dio un tratamiento útil, todos diagnosticaron rápidamente el tipo de tendinopatía que yo tenía. Y es que la experiencia es clave para el diagnóstico, especialmente cuando se trata de una lesión muy común. Disponer de un diagnóstico fiable me ayudó mucho a acotar las vías de solución.

UN PROBLEMA  ABIERTO

Las tendinopatías son lesiones muy complejas y sus causas y tratamientos, aunque cada vez más entendidos, siguen siendo objeto de investigación. Por ello, si buscamos en Internet encontraremos información muy heterogénea y a menudo contradictoria. No obstante, hay un cierto consenso sobre una serie de aspectos, y conviene saber cuales son. Intentaré ir resaltándolos aquí.

CAUSAS, LA CARRERA AUTOREGENERACIÓN vs DEGENERACIÓN

La tendinitis suele estar causada por una combinación de factores (edad, movimientos repetitivos, errores de entrenamiento deportivo, nutrición, etc.), hecho que la hace difícil (y fastidiosa) de tratar. No obstante, yo veo útil resumirlo de la siguiente manera. El tendón se desgasta un poquito en cada movimiento, como la cuerda de una polea. Por suerte, a diferencia de la cuerda, el tendón se autorregenera. Cuando el ritmo de desgaste supera el ritmo de autorregeneración durante mucho tiempo se produce la lesión. Al igual que pasa con la cuerda, el desgaste se puede producir por reiteración, aunque no haya implicada mucha fuerza. Por ejemplo, el uso de un ratón de ordenador implica un trabajo incesante de los tendones del hombro y es una causa conocida de tendinopatías [1]. En mi caso, llegué a la conclusión de que las causas fueron la combinación de actividades con movimientos repetitivos del hombro (ratón del ordenador y guitarra), una actividad deportiva no adecuada (no progresiva, sin estiramientos previos, etc.) y una disminución de la capacidad de autorregeneración debido a la edad. Probablemente también había otras causas (desequilibrios musculo-esqueléticos, nutrición, estrés, etc.). En algún momento mi sistema de autorregeneración perdió la carrera contra el desgaste, y mis tendones empezaron a degenerar.

UNA LESIÓN TRAIDORA

Pero yo me di cuenta mucho después. El dolor, en una tendinitis, aparece muy tarde, cuando el tendón ya está muy dañado. Además, la tendinitis tiene un periodo de curación muy largo (3-6 meses o más de 12 si no se trata correctamente), pero sus síntomas pueden desaparecer mucho antes, siendo fácil tener recaídas. Además, después de una tendinopatía el tejido regenerado es de peor calidad que el original [2], hecho que lo hace más sensible a futuras lesiones. Por todo ello, se trata de una lesión muy traidora.

UNA LESIÓN MUY FASTIDIOSA

En base a mi experiencia concluyo que la clave en el tratamiento de la tendinitis es reducir el ritmo de degeneración del tendón para que esté por debajo de su ritmo de autorregeneración. Para ello, conviene dejar de hacer, o hacer de manera distinta, todas aquellas actividades que impliquen un uso de la articulación implicada. Si se trata del hombro del brazo derecho, como era mi caso, eso puede suponer infinidad de inconvenientes, tanto en el plano laboral como en el personal, que se van a prolongar por un largo periodo de tiempo. En mi caso tuve que reducir el tiempo que pasaba delante del ordenador y tuve que aprender a utilizar el ratón con la mano izquierda. Eso no me resultó fácil ya que el ordenador no solo es mi principal herramienta de trabajo, también es para mí una herramienta importante en muchos de mis hobbies (dibujar, escribir, etc.). También tuve que suspender durante un tiempo mis clases de guitarra, toda mi actividad deportiva, y muchas otras cosas (fregar una cazuela puede resultar un suplicio si tienes tendinitis). En definitiva, un auténtico fastidio que hay que intentar evitar o minimizar como sea posible.

TRATAMIENTOS

Curiosamente, a los cambios a los que me refiero se les suele dar muy poca importancia en los tratamientos recomendados por los especialistas y suelen englobarse dentro del concepto “descanso”. Eso sí, todas las fuentes coinciden en que un cierto “descanso” es imprescindible. El tratamiento típicamente recomendado consiste en descanso, antiinflamatorios, hielo, compresión, elevación y retorno gradual al ejercicio de la articulación (especialmente mediante ejercicios excéntricos en el caso del hombro). Aparte, podemos encontrar otras técnicas, de carácter más comercial, como las inyecciones de esteroides, la electrólisis percutánea terapéutica, el masaje de fricción transversal profundo, láser, etc. Y claro, la cirugía también. No obstante, no hay consenso científico sobre la efectividad de la mayoría de las técnicas mencionadas [2], algunas de las cuales podrían ser incluso contraproducentes (e.g. el uso de antiinflamatorio o las inyecciones de esteroides). Sí parece haber un cierto consenso acerca del uso del hielo, y no solo al principio como en otro tipo de lesiones, sino a lo largo de todo el tratamiento. También parece haber algunas evidencias positivas respecto a la realización de ejercicios excéntricos pero todavía no son concluyentes.

CONCLUSIÓN

Por todo lo anterior yo resumiría los consejos que podría dar en base a mi experiencia en:

  1. CAMBIOS: La clave de la recuperación es reducir el ritmo de degeneración del tendón para que esté por debajo de su ritmo de autorregeneración. Solo conseguiremos eso si dejamos de hacer, o hacemos de manera distinta, todas aquellas actividades que impliquen un uso de la articulación implicada (utilizar el ratón del ordenador con la mano izquierda por ejemplo).
  • PACIENCIA: La tendinitis tiene un periodo de curación muy largo (3-6 meses o más de 12 si no se trata correctamente.
  • ALERTA: Los síntomas pueden desaparecer mucho antes de la recuperación completa, siendo fácil tener recaídas.
  • HIELO: Aplicar hielo sobre la zona afectada es una de las pocas cosas sobre cuya efectividad hay consenso.
  • EJERCICIOS EXCÉNTRICOS A SU DEBIDO TIEMPO: Llegado el momento, conviene empezar a reforzar la musculatura de la zona afectada sin que ello ponga en riesgo la recuperación. Parece haber algunas evidencias positivas respecto a la realización de ejercicios excéntricos pero todavía no son concluyentes.

REFERENCIAS

[1] Tiric-Campara M, Krupic F, Biscevic M, et al. Occupational overuse syndrome (technological diseases): carpal tunnel syndrome, a mouse shoulder, cervical pain syndrome. Acta Inform Med. 2014;22(5):333–340. doi:10.5455/aim.2014.22.333-340

[2] Lipman K, Wang C, Ting K, Soo C, Zheng Z. Tendinopathy: injury, repair, and current exploration. Drug Des Devel Ther. 2018;12:591–603. Published 2018 Mar 20. doi:10.2147/DDDT.S154660

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